Para todo hay lugares favoritos en la vida, incluso para llevar a cabo ese desahuciado y definitivo ritual que llamamos suicidio. Según la Organización Mundial de la Salud, en datos aproximados, anualmente un millón de personas se suicidan alrededor del mundo. Esto es, un suicidio cada cuarenta segundos De acuerdo con las estadísticas, esta práctica ha registrado un aumento de 60% en los últimos 25 años y se tiene proyectado un posible aumento del 100% en la próxima década.
Curiosamente, y a pesar de que el suicidio es una de las decisiones más tristes y más íntimas que una persona puede tomar, existen algunos puntos alrededor del mundo que se han consagrado como parajes predilectos de aquellos determinados a acabar con sus propias vidas. En algunos casos resulta evidente el criterio para elegir estos sitios (en especial la altura), sin embargo, aun tomando en cuenta esa característica, no deja de llamar la atención cuáles pudiesen ser las demás variables que influyen en su funesta popularidad. De hecho, cuatro de ellos ni siquiera se encuentran en los países incluidos entre las diez naciones con mayores tasas de suicido per cápita (solo Japón se encuentra en ese listado).
A continuación la lista de los cinco lugares más populares para suicidarse, dos de ellos son puentes, otros dos son tajantes acantilados junto al mar y, finalmente, un lúgubre bosque en Japón.
Puente Humber (Inglaterra)
Desde que este puente de más de dos kilómetros de longitud fue inaugurado cerca de Hull, en 1981, más de 200 personas han saltado con la intención de suicidarse (solo cinco de ellos no lograron su cometido). En respuesta a la penosa celebridad de este puente, las autoridades decidieron implementar en 2009 unas barreras «anti-suicidios» en ambos costados de la estructura.

Beachy Head (Inglaterra)
Este majestuoso acantilado con peñascos de roca blanca es, como en el caso de The Gap, un lugar que destaca por su belleza natural pero, paradójicamente, también lleva consigo un trágico historial. Al menos una veintena de personas acuden anualmente a suicidarse. Afortunadamente las autoridades han tomado distintas medidas para desestimular el ímpetu suicida (patrullaje diario de la zona para localizar a potenciales «saltadores», letreros con números telefónicos para dar asistencia a la gente al borde de terminar con sus vidas, etc.). Estas medidas han logrado reducir el número de suicidios.

Bosque Aokigahara (Japón)
Este fantasmagórico y poético bosque se ha hecho de una triste reputación como el segundo lugar más popular del planeta para suicidarse. Desde mediados del siglo XX, el Aokigahara ha promediado 30 suicidios anuales (aunque en años recientes esa cifra ha sido preocupantemente rebasada, por ejemplo en 2003, cuando esa se duplicó, o en 2002, cuando se registraron 78 muertes por propia mano). Curiosamente este bosque, también conocido como «el mar negro de árboles» y ubicado a los pies del Monte Fuji, está asociado con entidades demoníacas dentro de la mitología japonesa.
