Prevención
Para ayudarte a evitar pensar en el suicidio:
- Busca el tratamiento que necesites. Si no tratas la causa de fondo, es posible que los pensamientos suicidas regresen. Aunque puedas sentirte avergonzado de buscar tratamiento para problemas de salud mental, el tratamiento adecuado para la depresión, el abuso de sustancias u otro problema de fondo te hará sentirte mejor acerca de la vida y ayudará a mantenerte a salvo.
- Crea una red de apoyo. Hablar de los sentimientos suicidas puede ser difícil, y es posible que tus amigos y familiares no comprendan completamente por qué te sientes de ese modo. Procura conectarte con ellos de todas formas, y asegúrate de que las personas que se preocupan por ti sepan lo que está sucediendo y estén a tu lado cuando las necesites. También es recomendable que busques ayuda en la comunidad religiosa, en grupos de apoyo o en otros recursos disponibles en tu comunidad. Sentirte conectado y contenido puede ayudar a reducir el riesgo de suicidio.
- Recuerda que los sentimientos suicidas son temporales. Si te sientes desesperanzado o sientes que seguir viviendo no vale la pena, recuerda que el tratamiento puede ayudarte a recuperar la perspectiva y a mejorar tu vida. Tómalo con calma y no actúes impulsivamente.
Cuándo debes consultar con un médico
Si tienes pensamientos suicidas, pero no estás pensando en hacerte daño a ti mismo en lo inmediato:
- Acércate a un amigo cercano o un ser querido, aunque sea difícil hablar sobre tus sentimientos
- Comunícate con un pastor, un líder espiritual u otra persona de tu comunidad religiosa
- Llama a la línea directa de asistencia al suicida
- Programa una consulta con tu médico, un profesional de salud mental u otro profesional de atención médica
Los pensamientos suicidas no desaparecen por sí solos, así que busca ayuda.